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como hacer aceite de cannabis

Aceite de Cannabis: Te Explicamos Todas sus Variedades

Por Janelle Lassalle, vía The Cannigma.

El cannabis es una planta notablemente versátil. Puedes fumarla, comerla o incluso imbuirla en productos tópicos para el cuidado de la piel. Puedes vaporizarla, beberla como té, consumir un concentrado de cannabis extra potente o hasta inhalarla.

Este artículo se centrará en el aceite de marihuana y te ayudará a manejarte con los distintos tipos.

Cómo usar aceite de marihuana

Los aceites de cannabis suelen ser sublinguales, es decir que se aplican debajo de la lengua. Allí, se absorben a través del revestimiento de la membrana mucosa de la boca, y entran en la corriente sanguínea mucho más rápido que fumándola.

La absorción sublingual también pasa por alto el tracto gastrointestinal, donde los compuestos se descomponen antes de ser metabolizados. También aumenta la cantidad de cannabis que absorbe el sistema (biodisponibilidad), lo que amplifica sus efectos.

A continuación se presenta una guía de los aceites de cannabis más comunes.

Aceite de semillas de cáñamo

Los términos CBD, cáñamo y aceite de semillas de cáñamo no son intercambiables. Aunque los términos pueden ser usados así coloquialmente, cada uno denota una parte muy específica y única de la planta de cannabis.

La humanidad ha estado usando las semillas de cáñamo como productos nutricionales y de bienestar durante miles de años. Las semillas de cáñamo se han utilizado en la medicina china para aliviar el estreñimiento. También están llenas de compuestos beneficiosos (como α – ácido linolénico, un ácido graso omega-3 y omega-6) que pueden prevenir las enfermedades coronarias. También es una gran fuente de proteínas, vitamina E y minerales.

El aceite de semilla de cáñamo (también llamado aceite de semilla de sativa) se obtiene al prensar en frío las semillas de cáñamo juntas. Se puede utilizar el aceite de semillas de cáñamo en la cocina o incluso en productos de belleza. Aunque incorporar el aceite de semillas de cáñamo a tu régimen de bienestar podría ser beneficioso, no es aceite de cannabis medicinal.

Desconfía de las marcas que afirman vender productos de CBD con “aceite de semillas de cáñamo” como único ingrediente. Ésta es una práctica engañosa utilizada para hacer creer a quienes lo consumen que están comprando aceite de CBD, un producto mucho más caro.

Aceite de cáñamo

La pregunta más común en torno al aceite de cáñamo es si es lo mismo que el aceite de CBD.

El cáñamo es, en términos simples, una planta de cannabis rica en CBD. La única diferencia entre las dos es que la cantidad de THC en el cáñamo está regulada federalmente. En los EEUU, el cáñamo no debe contener más de 0,3% de THC.

El aceite de cáñamo, por lo tanto, se deriva de las plantas de cáñamo y, junto con CBD y otros elementos, contiene vestigios de THC. Se puede hacer de varias maneras diferentes. Aprenderemos un poco más sobre cómo se hace el aceite de cáñamo más adelante cuando discutamos el aceite de CBD.

Al igual que el aceite de CBD, el aceite de cáñamo puede ser de amplio espectro o de espectro completo. El término “espectro completo” significa que todos los compuestos de la planta de cáñamo (cannabinoides, terpenos y muchos más) se conservan en el producto final. Los productos de amplio espectro contienen todos los cannabinoides de la planta excepto el THC.

Los aceites de espectro completo se recomiendan a menudo a pacientes, ya que proporcionan los beneficios más potentes para la salud. Esto se debe al “efecto séquito“, una teoría que afirma que el espectro completo de compuestos que se encuentran en la planta de cannabis son más potentes cuando trabajan juntos, a diferencia de los extractos que contienen sólo un cannabinoide aislado.

La versión más refinada de aceite de cáñamo disponible se hace con un cannabinoide extraído aislado (en este caso, el CBD). Algunxs fabricantes pueden disolver el aislado de CBD en aceites portadores para facilitar su uso.

Las extracciones de flor de cáñamo no se consideran cannabis medicinal en la mayoría de los casos. A menudo esto tiene que ver con el proceso de producción y las normas de calidad que se aplican en la industria del cannabis medicinal, pero que no existen en la industria del CBD. No obstante, algunas marcas de CBD tienen productos de muy alta calidad.

Si no tienes acceso a un aceite de CBD extraído de la marihuana con fines medicinales, estos aceites son probablemente la mejor alternativa que existe. Pero asegúrate de usar sólo productos de alta calidad, ya que la industria del CBD se caracteriza por una regulación y normas extremadamente pobres.

Aceite de cannabis o marihuana

El término “aceite de marihuana” es increíblemente amplio. Sin ningún contexto adicional, puede ser usado para denotar cualquier tipo de aceite hecho de cualquier parte de la planta de marihuana. Esto puede incluir cualquier cosa, desde el aceite de semillas de cáñamo hasta el aceite de cáñamo, así como los aceites basados en CBD. También se puede utilizar para denotar vagamente los aceites con alto contenido de THC como el RSO (aceite de Rick Simpson).

Los aceites de cannabis pueden tener diferentes tasas de absorción dependiendo de cómo se consumen, por lo que muchxs pacientes favorecen la absorción sublingual. Por supuesto, también se puede consumir el aceite de marihuana incorporado en alimentos (un comestible). Mientras que la biodisponibilidad del THC comestible es de 4-12%, los comestibles tienden a durar un poco más (6-8 horas) que los aceites sublinguales (4-6 horas).

Algunos aceites de cannabis pueden incluso elaborarse con partes menos utilizadas de las plantas, como los tallos. También pueden contener una mezcla de aceites, como el aceite de semilla de cáñamo mezclado con otro aceite vehicular. Algunos aceites vehiculares comunes incluyen el aceite de coco/TMC, el aceite de girasol y el aceite de oliva.

Hay varias maneras diferentes de hacer aceites de cannabis. Entre ellas se incluyen:

Extracción por CO2

Lxs fabricantes pueden usar CO2 para extraer los cannabinoides de la planta. Este método se considera a menudo una de las formas más seguras de extraer el cannabis, ya que no requiere el uso de ningún solvente adicional.

La extracción por CO2 puede ser supercrítica o subcrítica. El CO2 supercrítico es dióxido de carbono que ha sido calentado y/o presurizado hasta que existe en un estado entre líquido y gas. Este tipo de extracción es muy útil ya que produce un gran rendimiento de CO2, pero las temperaturas extremas pueden destruir compuestos volátiles, como los terpenos. La extracción de CO2 subcrítico utiliza temperaturas más bajas para preservar los compuestos de la planta.

Extracciones basadas en lípidos

Las extracciones a base de lípidos infunden grasas, generalmente aceites portadores, con el cannabis hasta que se absorben los cannabinoides. Aunque menos precisas que las extracciones de CO2, tienden a preservar más de los cannabinoides de la planta, lo que hace que sea un método de extracción ideal para lxs pacientes.

Extracción a base de etanol

Otra forma de fabricar aceites de cannabis es extraer los cannabinoides de la planta con etanol. Esta técnica empapa las flores de cannabis en etanol, proceso que despoja a la planta de sus cannabinoides. La mezcla resultante se procesa posteriormente.

Las extracciones basadas en el etanol suelen ser más rentables que otros métodos de extracción. Sin embargo, la polaridad del etanol significa que tiene tendencia a unirse a partes de la planta solubles en agua, como la clorofila, que puede producir un sabor amargo si no se elimina.

Aceite de THC

El THC (tetrahidrocannabinol) es uno de los al menos 140 cannabinoides que se encuentran en la planta. Suele ser el principal constituyente que se encuentra en el cannabis, lo que significa que lxs cultivadores se han centrado típicamente en el cultivo de plantas con altos niveles de THC. Las flores de hoy en día pueden expresar concentraciones de THC de hasta un 35%.

A diferencia del CBD, el THC es psicotrópico. Tiene una amplia variedad de aplicaciones y puede ser utilizado como analgésico, antiepiléptico o antiemético, entre otras afecciones.

El aceite de THC está hecho de flores de cannabis ricas en THC. Se puede hacer de varias maneras diferentes y se puede infundir en varios tipos diferentes de aceites portadores. También puedes comprar (y hacer) aceites de espectro completo de THC.

Es posible que también hayas escuchado el término “aceite de hachís“. Éste es un término ligeramente incorrecto, ya que en realidad se refiere a un extracto de resina derivado de la cannabis. El aceite de hachís se hace despojando a los cannabinoides de la planta con alcohol. El alcohol se cocina, dejando un residuo pegajoso de aceite.

Aceite de CBD

Uno de los aceites de cannabis más populares es el aceite de CBD (cannabidiol). Este aceite se puede hacer de las flores de plantas de cáñamo o de cepas ricas en CBD. Al igual que los aceites de THC, también se puede hacer usando una variedad de técnicas, incluyendo la extracción de CO2 y métodos de extracción basados en el etanol. Puede ser comprado o hecho como un producto de amplio espectro.

La cantidad de THC permitida en el cáñamo desde una perspectiva regulatoria es generalmente entre 0,3 y 1% de THC en los EEUU. Como tal, el aceite de CBD hecho de cáñamo contiene niveles de THC inferiores al 1%. El aceite de CBD hecho de flor de cannabis rica en CBD que no está clasificado como cáñamo, por otro lado, puede contener niveles más altos de THC.

Aceite BHO

El BHO (Butane Hash Oil, también llamado a veces Butane Honey Oil) es un aceite resinoso extraído de plantas de marihuana. Se suele hacer usando butano como solvente primario.

El aceite BHO puede tener varias consistencias diferentes dependiendo del calor y la humedad utilizados. Éstas incluyen: budder, shatter, pull, and snap, wax, crumble y sap, entre otras. Los aceites BHO son un tipo de concentrado que puede ser consumido en una variedad de formas diferentes, principalmente a través de dabbing o vaporización.

Esta técnica se ha vuelto decididamente menos popular con el tiempo, ya que el BHO es inflamable y propenso a incendiarse cuando se expone a una chispa durante el proceso de fabricación.

RSO (Aceite Rick Simpson)

El aceite de Rick Simpson es otro aceite resinoso que queda cuando se extrae cannabis con alcohol. Es una de las formas más concentradas de cannabis que se pueden obtener hoy en día. El creador de este tipo de aceite, Rick Simpson, afirma haberlo usado para tratar con éxito su cáncer de piel.

El RSO se hace extrayendo de la planta de cannabis sus terpenos y cannabinoides, a través de alcohol isopropílico. La planta es despojada y la mezcla es cocinada hasta que no queda nada más que el aceite resinoso. Como tal, puedes encontrar RSO sólo con CBD, RSO sólo con THC y RSO que contiene una mezcla de ambos, THC y CBD.

La administración ideal de RSO es sublingual, ya que maximiza la biodisponibilidad. Sin embargo, muchxs encuentran que el sabor del RSO es extremadamente amargo y pueden optar por consumirlo oralmente en su lugar. Sus efectos son extremadamente fuertes.

Vía The Cannigma, traducido por El Planteo.

Una práctica guía sobre cada tipo de aceite de marihuana que existe, cómo se utilizan, cómo se obtienen y cuáles son sus beneficios.

Cannabis medicinal: el Gobierno permitirá el cultivo personal y el expendio de aceites en farmacias

El Ministerio de Salud les presentó el borrador de la nueva reglamentación de la ley a organizaciones, médicos y científicos. En este documento se destaca que el Estado, además, buscará producir en el ámbito público marihuana terapéutica y garantizará el acceso gratuito a pacientes que no tengan obra social o prepaga

La ley de cannabis medicinal fue sancionada en 2017 pero resultó muy criticada por pacientes, investigadores y médicos ya que no resolvió la demanda (Franco Fafasuli)

Tres años y algunos meses después de la sanción de la ley que permite el uso medicinal de la marihuana en Argentina, los usuarios que hasta ahora debían moverse en la sombra de la clandestinidad a riesgo de ir presos recibirán la noticia que tanto esperaban: el Gobierno permitirá finalmente que los usuarios terapéuticos puedan cultivar en sus hogares la planta de cannabis, además de habilitar su expendio en farmacias y proyectar cultivos y producción pública.

Es una noticia que cambia el paradigma y el escenario después de 80 años de prohibición global y total. La comunicó en una reunión virtual Ginés González García a organizaciones cannábicas, médicos, docentes y científicos que integran del Consejo Consultivo Honorario. El ministro de Salud de la Nación les presentó el borrador de la nueva reglamentación de la ley, que contemplará la mayoría de los pedidos de los usuarios. Y anulará la redactada por la administración del gobierno anterior, que había sido muy criticada por no resolver la demanda de los pacientes.

“Es un día importantísimo para demostrar que se puede gestionar de cara a la sociedad”, les dijo el Ministro desde su despacho vía teleconferencia, antes de dejar la cuestión técnica al mando de la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.

La novedad más importante que contiene este borrador (que aprobará el consejo consultivo antes de seguir su curso hacia la firma del presidente Alberto Fernández y la publicación en el Boletín Oficial) es, sin dudas, el reglamento del artículo 8 de la ley 27.350, que incluye la autorización del cultivo personal y en red para los usuarios, investigadores y pacientes que se registren el Programa de Cannabis (REPROCANN).

Los límites en la cantidad de plantas permitidas en cada hogar o en las sedes de las organizaciones para los cultivos “en red” se conocerán recién cuando la cartera sanitaria redacte las resoluciones particulares, pero también será materia de discusión durante las reuniones que se desarrollen en los próximos días.

No obstante, la preocupación de las autoridades del REPROCANN está puesta no tanto en la cantidad sino en la calidad de lo que produzcan estos cultivos. “La idea es controlar el producto final”, advirtió uno de los funcionarios responsables, que reconoció que la gratuidad total es un problema a la hora de generar accesos. En este punto el borrador también se aclara que estará contemplada “la protección de confidencialidad de datos personales”.

El Ministro de Salud Ginés González García encabezó la reunión para anunciar el borrador de la nueva reglementación de la ley de cannabis medicinal

Esto no significa que cualquiera va a poder tener plantas de cannabis en sus casas pero sí que podrán entrar en el circuito de legalidad todos los cultivadores solidarios, familias y agrupaciones que, sin respuestas del Estado desde 2017, sostenían con mucha dificultad (por el riesgo de ir presos y los problemas para conseguir, por caso, semillas) la demanda de los usuarios, cuyo crecimiento fue exponencial en los últimos tres años.

“El rol de las organizaciones seguirá siendo clave”, advirtió Vizzotti, quien también les anunció a los integrantes del Consejo Consultivo que trabajarán para llevar al Congreso “una ley superadora”. Aunque no dio detalles, es sabido que la diputada entrerriana del FdT Carolina Gaillard trabaja en un proyecto que modificaría la ley de drogas y despenalizaría el cultivo y la comercialización de cannabis para uso medicinal.

Hasta ahora, tener semillas y plantas en el ámbito privado, aun para consumo personal y terapéutico, está penado por la ley de drogas con hasta 15 años de prisión. Al menos en el ámbito medicinal, esta decisión reglamentaria significará el fin de la criminalización de pacientes y cultivadores solidarios.

Otra de las novedades importantes que trae la reglamentación modelo 2020 es la posibilidad para los usuarios no sólo de importar productos medicinales de cannabis, que ya estaba permitido aunque solo para las epilepsias refractarias y vía ANMAT, sino también a partir del expendio en farmacias habilitadas para producir “formulaciones magistrales”, como aceites, tinturas o cremas.

“Los pacientes que no estén inscriptos en el Programa, pero que tuvieren como prescripción médica el uso de la planta de cannabis y sus derivados y su patología esté contemplada por el Programa, podrán adquirirlo a través de la importación de especialidades farmacéuticas o por formulaciones magistrales elaboradas por farmacias habilitadas a tal fin”, dice el texto borrador, al que tuvo acceso Infobae.

Los cultivadores hogareños deberán estar inscriptos en el Programa Nacional

Además, cortará el límite que imponía el modelo del gobierno de Mauricio Macri respecto de las patologías habilitadas para el tratamiento. A partir de la publicación de la nueva normativa ya no sólo tendrán el permiso los pacientes con epilepsias refractarias sino también el resto, cualquiera sea que obtenga efectos positivos. En el borrador se amplía el artículo 3 “a las personas a las cuales se les prescriba como modalidad terapéutica el uso de la planta de cannabis y sus derivados”.

El Estado sí garantizará la provisión gratuita para quienes no tengan obra social o cobertura de salud privada, y a los inscriptos en programas específicos de organizaciones públicas, algo que sí ocurría actualmente pero con poco éxito, al ser exclusivo para epilepsia refractaria y al no tener promoción ni campañas públicas, apenas consiguió que se inscriban para el tratamiento “de investigación” menos de 300 pacientes. De hecho, el año pasado el Estado, después de rebajar el Ministerio de Salud a Secretaría, redujo el presupuesto para el Programa Nacional de Cannabis, al que le destinó menos de 1.000 pesos por día.

Desde el Ministerio plantearon que en la reglamentación nueva se incluirá la promoción de programas de extensión universitaria vinculados al cannabis medicinal, el testeo de sustancias y cultivos experimentales para fortalecer la investigación y el acceso. Y que la cartera podrá articular acciones y firmar convenios con instituciones académico científicas, organismos públicos, privados y organizaciones no gubernamentales.

Se permitirá el cultivo en los hogares aunque no se especificó todavía cantidad de plantas

Según anunciaron, se propiciará el cultivo estatal y se le dará prioridad a la producción en laboratorios públicos , algo que varias provincias venían pidiendo, en especial desde hace varios años Santa Fe. Y que, en los últimos meses, también empezó a proyectar el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

“El Estado Nacional brindará colaboración técnica que impulse la producción pública de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización para su uso medicinal, terapéutico y de investigación en los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos. La dispensación del producto se realizará a través del Banco Nacional de Drogas Oncológicas y/o en las farmacias habilitadas por el Programa”, detalla el borrador.

Salud nacional será responsable de garantizar los insumos necesarios para facilitar la investigación médica y/o científica de la planta de cannabis y “fomentará y priorizará, en vistas de la eficiencia en el uso de los recursos, a la producción regional y aquella realizada a través de los laboratorios públicos nucleados en la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP). En este sentido, el Gobierno le quita la exclusividad al INTA y al Conicet y, algo que se había reclamado desde un sector del Consejo Consultivo, abre el juego a las universidades de todo el país que hasta ahora fueron esencialmente quienes sostuvieron las redes de acceso a través de trabajos en conjunto con organizaciones cannábicas sin fines de lucro.

Valeria Salech, de Mamá Cultiva Argentina (Franco Fafasuli)

“Es la reglamentación que esperábamos en el año 2017, y no podemos más que celebrar que en este contexto tan adverso. El reconocimiento del autocultivo protege a cultivadores solidarixs, usuaries y las mujeres cuidadoras que encontramos en la planta la solución a mucho dolor, a costa de nuestra seguridad y de ser criminalizadas por un sistema que hasta hoy nos invisibilizó y nos persiguió. Conscientes de ser el eslabón más débil de la cadena, nos fortalecimos en lo colectivo, tejimos las redes que hoy rinden sus frutos en este logro”, celebró ante la consulta de este medio Valeria Salech, presidenta de Mamá Cultiva Argentina.

“Recibimos muy bien la propuesta. Además del autocultivo y cultivo en red, la reglamentación actual destraba la investigación no clínica y se avanza sobre blanquear el uso del material vegetal, las semillas, que son esenciales. Seguramente este borrador sea mejorado pero estamos muy conformes”, remarcó el químico y docente Gastón Barreto, representante en la reunión como parte del Consejo Interuniversitario Nacional.

Si bien ninguna fuente del gobierno aventuró para cuándo estará publicada la nueva reglamentación en el Boletín Oficial, el Ministerio de Salud pidió a los integrantes del Consejo elevar dudas y sugerencias antes del viernes, con lo que se especula que no demoraría mucho más que días. El borrador tiene la aprobación de Alberto Fernández. La mirada sobre la letra chica del borrador la hizo la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y trabajaron algunos legisladores del Frente de Todos junto al personal técnico del Ministerio de Salud actual, dentro del cual está el médico Marcelo Morante, un referente en el tema que “sobrevivió” a la gestión anterior.

El Ministerio de Salud les presentó el borrador de la nueva reglamentación de la ley a organizaciones, médicos y científicos. En este documento se destaca que el Estado, además, buscará producir en el ámbito público marihuana terapéutica y garantizará el acceso gratuito a pacientes que no tengan obra social o prepaga